La mayoría de las cremas hidratan la epidermis, la capa más externa de la piel. Candela penetra en la dermis en menos de 2 minutos, que es donde realmente habitan las fibras de colágeno y elastina. Esta es la diferencia entre hidratar la piel flácida y reafirmarla activamente desde el interior.
El calor termogénico actúa como un conductor, forzando a los péptidos y a los ingredientes activos a atravesar la barrera superficial hacia el tejido más profundo, donde pueden estimular la producción de colágeno y la reestructuración dérmica. Las cremas frías no pueden hacer esto. Carecen del mecanismo para abrirse paso y alcanzar la capa estructural donde ocurre la verdadera transformación.
¿El resultado? Una piel que se reafirma, se tensa y se levanta, no solo una piel que se siente más suave durante una hora.
"La mayoría de las cremas solo se quedan en la superficie. Candela realmente calienta mi piel y puedo sentir cómo penetra más profundamente. Después de dos semanas, la piel de mi abdomen se veía más firme, no solo hidratada". — Isabella R.